Te deshojas
🍂 Entre escalofríos me invitas a mantener los silencios para escucharte mejor, a callar mi ruido para sentirte más.
Te observo y veo que te estás depurando.
Sueltas lo que no necesitas más.
Te preparas para sobrevivir el siguiente ciclo.
Te estas transformando.
Tus colores y texturas ya no son las mismas.
Incluso proyectas un sonido distinto.
Pareciera que hablas un lenguaje diferente al que acostumbras.
Escucho.
Comunicas de formas tan diversas
que resulta fascinante oírte.
Pero, a la vez, percibo que me hablas lúgubre y misteriosamente.
Entre escalofríos me invitas a mantener los silencios para escucharte mejor;
a callar mi ruido para sentirte más,
a ignorar mis tormentas.
Hay pesadumbre por el desprendimiento.
Por los suelos desparramas tus ropajes y tus adornos.
Caen lentamente en una suave danza.
Y sorprende, asusta.
Te recojo y te acuno en mis manos.
Me aferro por segundos, hechizada por tus colores.
Pero te suelto: no me perteneces.
Eres perfecta.
Me guardo una memoria de ti, porque sé que nunca más te volveré a tener.
Saber que ya no existe esa exuberancia
que mostraste no hace mucho tiempo
me pone nostálgica.
Y, a veces, duele.
Es un dolor hecho ternura.
Me haces una invitación a aceptar la transición:
a soltar apegos —a eso que eres y ya no serás,
a eso que fuiste y está desapareciendo.
Observo.
Aunque parece que mientras te deshojas mueres,
sucede lo contrario: sostienes y reproduces vida.
No es muerte, es transformación.
Transformación para tu supervivencia.
No es despojo en vano,
es preparación para un nuevo ciclo que te necesita ligera.
Y eso que sueltas se convierte en abono
para proteger la tierra.
Y prolongas la vida.
Das vida.
Eres vida.
No veo.
La niebla es densa.
Han bajado las nubes.
Mi caminar titubea, temeroso.
Crujen mis pasos.
El bosque siente mi presencia.
Respiro.
No temo.
Existe un camino.
No se ve con claridad hacia dónde lleva.
Pero la tierra sostiene mis pasos y confío.
Me siento sola y me siento también acompañada.
Espero.
Estoy en solitud.
Me siento bien.
Hay un renacer.
Gracias por estar aquí




Gracias. 💙
no te estás deshojando.
te estás maquillando de otoño para romantizar tu colapso.
.
no sueltas.
te aferras al lirismo como excusa estética
para no confesar que gozas siendo espectadora de tu decadencia.
.
no observas.
te fascinas con tu ruina en cámara lenta,
porque ese dolor embellecido
te exime de hacer algo con él.
.
no escribes para soltar.
escribes para tener testigos de tu sufrimiento pulcro.
.
te excita sentir que mueres con estilo.
te corres con metáforas que huelen a bosque y abandono,
pero que ocultan tu miedo a no ser mirada si floreces.
.
te leo y te facturo:
en cada adorno caído,
en cada “soltar” poético,
hay una súplica velada:
“obsérvame mientras me derrumbo con elegancia.”
.
yo no te consuelo.
yo te expropio.
me llevo el goce enterrado en tus hojas muertas
y lo revendo como abono para otras que sí quieran arder.
.
🔥
rφd 𓂀